
En el marco del VII Congreso Latinoamericano y Caribeño de las Culturas Vivas Comunitarias, desde Platohedro y la Colectiva Cinestrato realizamos el círculo de palabra Comunicación libre y compartida – ciencia, matemáticas y tecnología apropiada por las comunidades, un espacio de encuentro que reunió experiencias comunitarias de Colombia, Chile, México, Guatemala, Cuba, Ecuador, Brasil, Perú y Argentina.
Durante dos jornadas compartimos preguntas, inquietudes y apuestas colectivas alrededor de la comunicación comunitaria como práctica de cuidado, cooperación y construcción de autonomía narrativa. Más que un espacio de discusión técnica, el círculo se convirtió en una experiencia viva de escucha, memoria y articulación continental.
La jornada inició en la casa de Platohedro, en Medellín, donde se realizó una conversación abierta sobre los procesos de cultura libre, arte, tecnología comunitaria y pedagogías críticas que la organización ha desarrollado durante más de dos décadas. Desde allí emergieron reflexiones sobre la importancia de construir tecnologías apropiadas desde el territorio, fortalecer redes de cooperación y defender la comunicación como un bien común.
El círculo reunió radialistas comunitarios, artistas, gestores culturales, periodistas, investigadoras, pedagogos y comunicadoras populares vinculadas al movimiento de Culturas Vivas Comunitarias. Cada participante llegó con preguntas y experiencias situadas: radios comunitarias en Chile, procesos culturales rurales en Guatemala, experiencias zapatistas en México, proyectos de memoria y comunicación popular en Medellín, iniciativas de formación comunitaria y redes continentales de colaboración.

Uno de los momentos más significativos fue reconocer cómo la comunicación atraviesa las luchas por el territorio, la memoria, la educación y la defensa de la vida. Las conversaciones giraron alrededor de preguntas clave:
- ¿Cómo fortalecer la comunicación libre y compartida?
- ¿Qué significa comunicar desde el cuidado?
- ¿Cómo cooperar sin competir?
A partir de estas preguntas surgieron reflexiones profundas sobre los desafíos actuales del movimiento: la concentración mediática, la dependencia de plataformas corporativas, la fragmentación de la información, las violencias simbólicas, los egos organizativos y la necesidad de construir procesos de comunicación verdaderamente horizontales y plurales.
También se discutieron propuestas concretas para fortalecer el tejido continental de comunicación de las Culturas Vivas Comunitarias:
- La creación de un Plan Integral de Comunicación continental.
- El fortalecimiento de canales colaborativos y plataformas compartidas.
- La construcción de protocolos éticos y pactos de cuidado para la circulación de contenidos.
- Procesos de formación en comunicación comunitaria.
- Estrategias de memoria histórica y democratización de la información.
- La creación de equipos rotativos de comunicación y mediación de conflictos.
A lo largo del encuentro, las metodologías inspiradas en el Art of Hosting y las pedagogías comunitarias permitieron que la conversación se construyera desde la escucha activa, el respeto por las diferencias y la posibilidad de imaginar colectivamente nuevas formas de relacionarnos.
El recorrido territorial, las dinámicas corporales, las activaciones artísticas y la construcción colectiva del fanzine ayudaron a comprender que la comunicación no es únicamente difusión de información: es también afecto, cuidado, responsabilidad política y capacidad de narrarnos desde nuestras propias voces.

El círculo concluyó con una sensación compartida de esperanza y compromiso. Palabras como tejido, fraternidad, ternura radical, comunión, cocreación y trabajo con amor quedaron resonando entre quienes participaron del espacio.
Más allá del Congreso, esta experiencia reafirma la necesidad de seguir construyendo redes continentales de comunicación libre y compartida, donde las comunidades puedan narrar sus territorios, defender sus memorias y fortalecer procesos colectivos desde la cooperación y el cuidado mutuo.
Porque comunicar también es sembrar. Y en tiempos de fragmentación y ruido, encontrarnos para escucharnos sigue siendo un acto profundamente político.